COMUNICADO DE PRENSA
Tim White-Sobieski
“Bosque frío” (Jardín de rocas)
Instalación multimedia.
El proyecto Bosque frío consta de una composición de 12 esculturas de acero inoxidable sobre las que van proyectadas otras tantas proyecciones de video en sentido vertical, unos paneles de diodos que emiten luz a todo color, varias instalaciones de luz de fibra óptica así como proyecciones de video sobre la pared, instalaciones de luz pensadas especialmente para el espacio, composiciones de neón y dibujos de titanio proyectados también sobre la pared, un ave disecada, una jaula para aves interactiva y una instalación de sonido de doce canales.
Entre los elementos adicionales figuran varios controladores de luz LED, tableros de circuitos eléctricos, transformadores y una serie de luces programadas mediante DMX.
El proyecto actual es otro ejemplo de cómo Tim White-Sobieski crea a través de diversos medios una obra que juega con la luz y el movimiento, el espacio y la escala, el contenido y el significado.
El artista emplea varias fuentes de luz para establecer un espacio cuyo interior genera una desafiante instalación video-escultórica. En ella, luces y videos son proyectados a modo de dibujos animados con forma circular, que se asemejan a los mándalas, y que van mudando de formas y de complejidad de manera constante.
“Mándala” es una palabra sánscrita que significa “círculo”. La mayoría de los mándalas constituyen diagramas concéntricos que están dotados tanto de un significado espiritual como ceremonial. La naturaleza simbólica de estos círculos nos ayuda a acceder de manera progresiva a los niveles más profundos del inconsciente para, finalmente, ayudar al espectador a experimentar un sentido místico de unidad con el universo.
La iluminación blanca mezclada con las luces de colores convierte la instalación en un espacio nocturno mágico. La luz concéntrica se erige en elemento clave dado que consigue realzar cada objeto. Cada video y cada fuente de luz está enfocado con mucha precisión sobre una escultura en concreto. Las sombras de los “árboles” de acero forman siluetas de dragones y otras creaturas míticas y, en ocasiones, se quieren asemejar a una multitud de personas humanas.
Esta serie de composiciones de acero a gran escala están rodeadas por proyecciones de video que se encargan de mantenerlos iluminados. Los reflejos y las sombras originadas por el movimiento de la luz crean un efecto parecido al de una sinfonía ejecutada por una orquesta, en la que cada instrumento tiene su propia participación y sonido, pero que escuchados al unísono producen un hermoso conjunto de sonidos, una sinfonía de luz.
Al contrario de lo que sucede con la luz natural, siempre presente, la luz artificial tiene la posibilidad de hacer que los objetos se vuelvan visibles de forma selectiva. La luz lleva así asociada un significado y permite una percepción intuitiva del espacio. Los objetos escultóricos de la instalación están dispuestos en diversas composiciones y rodeados por rocas. Desde un determinado ángulo, las afiladas rocas y las piedras lisas se observan como brillantes lingotes de metal. Desde la antigüedad, en muchas culturas del mundo los lugares rodeados de rocas naturales fueron considerados como las moradas de los dioses.
La obra de Tim White-Sobieski está concebida de tal manera que todos los componentes están impregnados de simbolismo y de referencias visuales a elementos de la naturaleza. Es la jardinería del siglo XXI: la creación de un entorno visual que permite ser transformado y expandido, reubicado y ajustado dependiendo del espacio específico para el que ha sido concebido. Aquí el artista crea su propio mundo, un edén digital, un jardín de sueños, la expresión simbólica de un universo completamente personal en un espacio limitado. Es un mundo basado en un antiguo cánon, si bien dirigido hacia el futuro sin condescendencia con el pasado.
Detrás de la aparente complejidad de esta instalación subyace la puesta en escena de un cuento de hadas acerca de un ave que no sabía estar confinada en un jaula; acerca de la jaula que se ilumina y despierta con los sonidos de la naturaleza viva; acerca de las miserias y las grandezas del viaje de un artista a través de la vida y la luz.
Tim White-Sobieski describe este proyecto como otro paso más en la escenificación y producción de la película de arte “Esperando a Godot”, una producción en la que ha venido trabajando durante varios años y que espera terminar en 2011. La obra reciente del artista está vinculada temáticamente a sus anteriores películas y proyectos de luz: “Deconstrucción de la Realidad” (2004), “Vértigo” (2005), “Nébulas” (2007) y “Visor’d” (2008).